DESCRIPCIÓN

San Carlos está ubicada a 112 km de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, en la provincia Ichilo, carretera a Cochabamba, en una zona de transición de ecosistemas, entre el remanso de la faja subandina y el despliegue de la inmensa llanura de Moxos. Es una de las entradas principales al parque Nacional Amboró, por el campamento Mataracú.

HISTORIA

00000001Faltan estudios sobre las antiguas poblaciones asentadas en esta tierra, pero las piezas arqueológicas que se encuentran con relativa facilidad y los numerosos sitios, nos indican claramente que esta zona ha sido densamente poblada de manera seguramente semisedentaria con pueblos oleolitos o dedicados a la agricultura, con toda probabilidad, pueblos de raza Arawac que llegaron desde el Beni por vía fluvial.
Queda un misterio la desaparición de estos pueblos pero los primeros datos históricos, que relatan la fundación de las misiones jesuíticas de Buena vista y de Santa Roza del Sara, nos dicen que fue necesario traer poblaciones Chiquitanos para esta primera Misión y Chiriguanos para la segunda, dejando entender que esta zona estaba despoblada.
Sabemos que al momento de la fundación de dichas misiones estas tierras estaban recorridas de manera esporádica por grupos nómadas, Sirionós, los cuales transitaron estos lugares hasta los años 30 del 1900 como recuerda todavía algún anciano Sancarleño.
Los datos históricos de aquel periodo hablan además de unas pequeñas aldeas en la margen oriental del río Palacios en lo que es ahora la provincia Sara, de la población Yuracare, asentados en el margen occidental del río Ichilo, que es ahora el Chapare, y de pequeños grupos Nómadas, Yuquis, que son un desprendimiento del grupo Sirionós, que vivían en las selvas entre los ríos Ichilo y Yapacaní. El Sitio mismo donde se fundo la Misión de San Carlos, según los restos Arqueológicos hallados en la zona, sabemos que fue habitado en tiempos antiguos, pero para poder fundar el pueblo hubo que traer población de otros lugares, en este caso Yuracares escapados del Ichilo y asentados en el Río Surutú.

Alrededor del año 1720 un grupo de de ciento cincuenta indígenas Yuracares se estableció a unos 15 kilómetros al noreste de Buena Vista, sobre las orillas del río Surutú, es decir que estos indígenas Yuracares que después serian los futuros habitantes de San Carlos, llegaron a estos parajes al menos setenta años antes de la fundación del pueblo. Esta población proveniente de las selvas del Chapare e Ichilo, llego a estos lugares escapando de otras tribus agresivas de su misma raza; Los Majes. Acerca de las poblaciones de aquella zona de proveniencia hay documentos que nos dan datos confusos pero podemos llegar a la conclusión de que estos pueblos que vivían en las tierra de lo que ahora es Yapacaní hacia Ichilo y Chapare, eran Yuracareses divididos en varias parcialidades hostiles entre ellos los Majes y los Solostros, además habían pequeñas poblaciones Yuquis y Sirionós, estos últimos de raza Guaraní. Este Grupo Yuracare establecido en Surutú vivía sus costumbres pero debido a la cercanía tuvo frecuentes contactos con las misiones de Santa Rosa y Buena Vista, en aquellos primeros años todavía en poder de los jesuitas. En los años ochenta (1780) el párroco de Buena Vista que tenía contacto con los Yuracares, les propuso su incorporación a la misión de Buena Vista, en aquel entonces ya administrada por curas diocesanos ya que los jesuitas habían sido expulsados una decena de años antes.

00000001El presbítero Lorenzo Cuellar no tuvo éxito debido a la desconfianza de los indígenas y tampoco el presbítero Simón Cortés, que sucedió a Cuellar, ya que los indígenas le pedían que fuera sólo a visitarlos, lo que el prebendado no acepto. Los documentos históricos nos dicen que solo dos Yuracares se convirtieron al cristianismo antes de la fundación de San Carlos, el primero fue Estanislao Motores, que se estableció en la misión de Buena Vista en la época de los jesuitas y quien era como una especie de enlace entre esta misión y la comunidad Yuracare del río Surutú, el otro fue un tal Cristobal Apostata.

El prebendado Andrés del Campo y Galicia a comienzos de junio del año 1789 fue a la ex misión jesuítica de Santa Rosa, por encargo del gobernador eclesiástico para celebrar con solemnidad el día de «Corpus Christi“ , estaba acompañado por Joseph de Cuellar Roca, juez real de los distritos de Buena Vista, Santa Rosa y Portachuelo quien le hizo conocer la existencia de un grupo de indígenas Yuracares que vivían en la selva no muy lejos del pueblo de los Santos Desposorios de Buena Vista, el presbítero decidió visitar dicha aldea y le pidió a Joseph de Cuellar que lo acompañara en ese viaje (peregrinación), pero aquel no pudo atender esta invitación, porque se enfermó en Santa Rosa.

Andrés del Campo llegó a Buena Vista el 15 de junio de 1789 y se presentó al párroco Simón Cortés, manifestándole la intención de su visita. El Padre Cortés hizo entender al prebendado que sería mejor mandar al intérprete Estanislao Motores donde los Yuracares, para que invitara a alguno de ellos a Buena Vista, así se podría averiguar si ellos estarían dispuestos a recibir en su comunidad a una delegación que se compondría en Buena Vista. Al día siguiente retornó Motores a Buena Vista, acompañado de seis Yuracares, el resultado de las conversaciones que tuvieron allá con el prebendado del Campo y el párroco Cortéz, fue la aprobación de la visita. Volvieron ese mismo día para arreglar la senda y preparar la venida de la comitiva. Es así que el 18 de junio día de Corpus Christi después de celebrar la eucaristía en Buena Vista, la Comitiva se puso en marcha hacia el río Surutú, esa delegación estaba conformada por el prebendado Andrés del Campo y Galicia, el párroco de Buena Vista Simón Cortés, Francisco Mendoza, Joseph Antonio Calderon, Juan Salvatierra, Rafael Chavarría, su hijo de diecisiete años Mariano Chavarría, el Yuracaré Estanislao Motores, junto a 00000001unos diez Chiquitanos de Buena Vista, el mayordomo, el corregidor Clemente y el interprete Calixto. Una vez en el lugar el prebendado Andrés del Campo y Galicia, expuso ante ellos la razón de su visita, que era reducirlos a la observancia de la ley evangélica y sujetarlos benignamente a la obediencia del Rey, explicándoles en qué consistía su real soberanía, fue así que aceptaron ser cristianos, pero que se les mandase un eclesiástico que los instruyese en los dogmas de la religión cristiana, de esta manera el párroco de Buena Vista solicitó al prebendado que se hiciera cargo de sacarlos de aquella selva, y ayudarlos a establecerse en otra parte que fuese cómoda, con la iglesia correspondiente, igualmente dijeron que querían ser vasallos del señor Don Carlos IV, Rey de España, manifestaron tres veces en voz alta ”Viva el Rey”, ellos tenían un capitán (a quien lo obedecían ciegamente, y tenía bastón de mando) quien era el gobernador del pueblo de los Yuracares. El presbítero Andrés del Campo con autorización de ellos puso a la nueva población el nombre de San Carlos, la idea de poner la nueva reducción bajo el patrono San Carlos, fue inspirado sin duda por el fallecimiento del Rey Carlos III y la entronización del Rey Carlos IV, esto fue una visita relámpago de apenas dos horas la cual el prebendado experimentó e interpretó como una victoria, una vez de retorno en Buena Vista, mandó al párroco Simón Cortez oficiar el Te Deum laudamus (alabamos a Dios), con bastante solemnidad en acción de gracias por los beneficios recibidos. Al Día siguiente del Campo mandó a algunos Chiquitanos de Buena vista al pueblo de los Yuracares para construir una cruz y colocarla allá, a los cuales recibieron los Yuracares muy bien incluso los habían ayudado a cortar y labrar la madera para dicha Cruz, la que elevaron ellos mismos en media plaza con indecible gozo, y ternura gritando en tosco castellano que también ellos eran cristianos.

BIBLIOGRAFÍA SOBRE LA HISTORIA DE SAN CARLOS:
GIUST, MORENO. San Carlos: Breve descripción de su historia y fundación, 2011, Gobierno Autónomo Municipal de San Carlos, 82 p.

Historia de San Carlos, Ichilo, San Carlos
La producción de este libro ha sido gracias al esfuerzo del Gobierno Autónomo Municipal a través de la Unidad de Cultura y Turismo. Pero sobretodo al esfuerzo intelectual del Investigador Italiano Moreno Giust, afincado en este pueblo ya bastantes años, quien a través de este libro ha puesto a disposición su colección de materiales, libros, cartas, y datos extraídos de las personas y pobladores adultos y adultas Sancarleños (as), para tener una idea sobre la historia y fundación de San Carlos. Muchos nombres de clérigos, misioneros y obispos han tenido que ver para saber de su fundación, así mismo, la presencia de los primeros pobladores indígenas Yuracares, Yuquis, además de la cultura Chané.

En este libro se puede apreciar datos exahustivos de la creación de San Carlos. Referencias bibliográficas valiosas. Reproducción de cartas, cuadros y dibujos ilustrativos, datos biográficos, etc.

Lectura recomendable para todo Sancarleño y por supuesto para los amantes de la historia.

PORQUE UN PUEBLO SIN HISTORIA, ES UN PUEBLO SIN IDENTIDAD!.

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